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Feb 23, 2013

EN ITALIA LE LLAMAN "IL DIAVOLO"


Dicen que el más grande engaño logrado por el Diablo fue convencer al hombre que no existe semejante criatura. Incluso, tal fue la maestría con la que el Diablo engañó al hombre que a la primera evidencia de la existencia del mismo, este hacía todo lo que estuviese en su poder para convencerse nuevamente que era una simple ilusión. Esta semana vimos precisamente las consecuencias de semejante engaño. Le llaman Demonio, Lucifer, Satanás, y otros tantos nombres, pero en Italia es conocido como il Diavolo.
Hace poco más de 100 años dos ingleses llamados Herbert Kilpin y Alfred Edwards fundaron en la ciudad de Milano un club elitesco de fútbol y criquet para divertirse con los amigos. Como símbolo eligieron il Diavolo, y los colores fueron el rojo y el negro, para sembrar el miedo en el corazón de sus adversarios. Eventualmente el criquet cayó en el olvido y los integrantes del club se dedicaron exclusivamente al deporte más popular de la época, el fútbol, compitiendo incluso en torneos nacionales e internacionales. Ese antiguo club de criquet es hoy conocido como AC Milan.
La Champions no perdona
El FC Barcelona fue derrotado este miércoles en un partido imperdible, celebrado en el estadio San Siro de Milano, ante un rival que lleva meses convenciendo al mundo (a este servidor incluido) de que ya no existe, que se ha desvanecido entre la tinta que firmó los contratos de Ibrahimović y Thiago Silva con el PSG. Nada más alejado de la realidad, no ha muerto, no desapareció ni se fue a ninguna parte, sigue ahí, en el mismo lugar donde lo dejaron tirado el verano pasado, agonizando pero con latidos en el electrocardiograma. No tiene la fuerza de antaño, pero se está rearmando entre las sombras y dentro de poco volverá a sembrar terror en el corazón de los inocentes y crédulos.
Todos los diarios de España, Italia y el mundo han escrito infinidad de palabras sobre el partido del miércoles. Es curioso ver como casi todos coinciden, cuando lo común es que difieran en todo al señalar siempre las mismas razones para la tragedia blaugrana, que son evidentes. El equipo salió al campo con su once de gala y días de descanso suficientes para tener las baterías cargadas al máximo. Il Diavolo en cambio lleva toda la temporada cojeando y lamiéndose las heridas, una presa fácil que había elegido esconderse en su madriguera para evitar la masacre a campo abierto, pero no sin antes preparar un par de trampas.
Lo increíble del asunto no es que la víctima haya tragado el anzuelo sino el hecho que desde lejos podíamos ver la cola y los cuernos asomando detrás de la puerta, y aún así no se dieron cuenta de lo que se venía. Es por esto que el FC Barcelona, el equipo más poderoso de la actualidad, es también el más ingenuo e inocente del mundo. Repasemos lo que sucedió esa noche en San Siro

Así salieron al campo el Milan y el Barça en San Siro

La táctica 
El Milan se presenta en su estadio con una pareja de defensores centrales bastante torpe, un centro delantero lento y una jaula en el mediocampo diseñada para contener al mismísimo Hulk. Con toda la presión puesta sobre Messi, lo más lógico era jugar a las sombras, atraer marcas sobre Lio, quizás ganando un par de faltas y amarillas, obligando a los laterales a apretar hacia el centro y luego soltar un par de diagonales hacia los costados donde Alves y Alba deberían tener espacio en pareja con Pedro e Iniesta. Abate y Constant serían presa fácil.
La teoría era sencilla, el equipo rossonero estaría siempre bajo presión defendiendo cerca del área de Abbiati, con el peso de un posible penalti pendiendo sobre la nuca de cada defensor. Existe siempre el riesgo de un contragolpe pero para eso existen el achique y la falta técnica que forman parte del juego aunque los culés decidan ignorarlas. Ese es el precio a pagar. La diferencia es que usualmente es un bajo precio recibir un gol por partido cuando anotas tres. La defensa del Milan es lenta y torpe, lo demuestran los 31 goles recibidos en 25 fechas hasta ahora, pero hasta la defensa más torpe de Italia aguanta el 0-0 frente a un equipo que no corre, y eso fue lo que pasó el miércoles en San Siro.
Cada vez que un blaugrana tenía la pelota en ¾ de campo entraba en la jaula diseñada por Allegri, y era como entrar a al Triángulo de las Bermudas, el esférico desaparecía de manera misteriosa entre Ambrosini, Muntari y el lateral de turno. Era ese el momento de hacer que un blaugrana corriera en diagonal a espaldas del lateral. Cesc, Iniesta, Pedro, Messi o Xavi, alguien debía correr y aprovechar el espacio creado porque la pelota corre siempre más rápido que el jugador. Los jugadores vestidos de amarillo parecían deambular por el verde con la parsimonia de quien se siente protegido o simplemente se encuentra ante el espejo, como si enfrente no estuviera el enemigo con la sangre en el ojo, los dientes apretados y rabia en la mirada. El mismísimo Lucifer.
La línea defensiva del Milan estuvo siempre atenta, tratando de no quedarse acorralada en el área grande, precisamente porque el Barcelona no apretaba de forma vertical sino que se paseaba en horizontal. De ese modo, tanto El Shaarawy como Boateng tuvieron suficiente tiempo para buscar la mejor posición a la hora de un contragolpe. A pesar de que su equipo esté en una etapa de transición a nivel colectivo, siguen siendo jugadores de gran talento individual.

Messi desapareció en la espesa defensa rossonera

El terreno de juego, un patatal
Imposible olvidarse del factor campo. En la guerra, cuando vas a invadir territorio enemigo no le pides al dueño de la casa que te ofrezca un té caliente para combatir el frío (leer la historia de Hitler). Las condiciones del campo en San Siro son las que son, perfectas para incomodar a cualquier rival que pretenda jugar por el piso, es parte del juego, ¿o es que los Yankees le piden a los Red Sox que quiten el Green Monster cada vez que visitan el Fenway Park? El único equipo al que he escuchado quejarse del estado del campo en el último lustro ha sido siempre el mismo y viste de blaugrana, demasiada casualidad.
Por último, cuando ya el pobre Diavolo había salido de su madriguera y sus cuernos se habían hundido en el costado del desprotegido Barcelona, justo el momento en que los ángeles acostumbran bajar de los cielos para ayudar al pobre y desamparado, el buen Roura decidió quedarse atónito en el banquillo, quizás en shock después de ver una aparición fantasmal que mostraba el 1-0 en el marcador. Sus muchachos seguían bajo el embrujo del pobre Diavolo, cojo y cansado pero lleno de energía al darse cuenta que el engaño seguía intacto. Está de más decir que guardarse cambios cuando te encuentras en una situación semejante es ridículo, pero es que ni siquiera el único cambio que se dignó a hacer tuvo mucho sentido. Sacar a Cesc por Alexis no modifica nada, es más de lo mismo. Hubiese sacado a Puyol primero, pasando a 3-4-3 y moviendo los puntos de referencia del contrario. No existe el Plan B.
La derrota deja al conjunto blaugrana en camilla con hemorragia interna, pero intacto por fuera a tal punto que siguen creyendo que todo está bien, que no ha pasado nada pues el enemigo no existe, lo del miércoles no fue más que unglitch in the Matrix, una secuencia de errores que se repiten y crean una sensación de dèjá vu, todo una ilusión, como si el Chelsea ‘09, el Inter ’10, el Madrid ’11 y el Celtic ’12 nunca existieran. Pues cuando reciban al Milan en la Ciudad Condal se estarán jugando la temporada ante un Diavolo aun herido pero vivo gracias a su astucia. Deberán darse cuenta que detrás de los cuernos y la cola existe el peligro de la eliminación, y temo que quizás sea demasiado tarde para evitarla.

Con movimientos sin balón, el Barça hubiese obtenido ventaja en las bandas

El Derby
 Mientras tanto en Italia, il Diavolo se prepara para enfrentar al único verdadero enemigo que ha tenido durante casi toda su historia, el peor de todos justamente porque nació de su costilla y comparte su sangre, su ciudad y su estadio, el Internazionale. Este equipo se fundó cuando los extranjeros del Milan fueron exiliados del club rossonero y decidieron crear uno propio, bajo la idea que todos serían bienvenidos independientemente de su origen, tomando como símbolo la serpiente (il Biscione) propia de la familia Visconti, dueños de la ciudad en el siglo XIV (leer historia de Alfa Romeo) y los colores azul y negro, representando el cielo que combatiría el mal, en este caso il Diavolo.
Si el Diavolo se encuentra en proceso de transición, también para il Biscione es el momento de mudar la piel. La trayectoria de ambos equipos ha sido inversamente proporcional esta temporada, uno empezando desde el sótano y el otro desde la azotea, y justamente ahora que las trayectorias convergen en el 3er lugar de la clasificación, el destino nos ofrece el Derby della Madonnina.
El conjunto de Stramaccioni ha probado más esquemas de juego esta temporada que en toda la década pasada. Su mayor problema es que decidió prescindir de los servicios del que fue durante 3 años el sol alrededor del cual giraba todo el planeta Inter: Wesley Sneijder.
La llegada de Cassano no ayuda tampoco, pues el talento de Bari Vecchia explota mejor sus cualidades exactamente en la posición que ocupaba el holandés, libre de moverse por todo el frente de ataque, justo detrás de una punta central que haga de pivote. Junto a Pazzini en la Sampdoria se vio la segunda juventud de Cassano, y detrás de Milito pudo demostrar Sneijder al mundo que merecía el premio al mejor jugador del mundo el año del Triplete.
La diferencia estriba en que Cassano requiere mayor cobertura del mediocampo y la plantilla del Inter carecía de dinamismo a inicio de temporada. Todo el tiempo perdido en nuevos esquemas le ha impedido al equipo memorizar movimientos y desarrollar la necesaria cohesión entre filas que requiere un equipo de primer nivel para competir. Como en tiempos pasados, son pocos los jugadores que han encontrado su rol natural debido a estos cambios sin organización y multitud de talentos han sido desaprovechados.
Desde Coutinho que fue cedido a Liverpool y el ya mencionado Sneijder, pasando por Álvarez y Pereira, hasta los nuevos Kuzmanović y Kovačić quienes apenas llevan un mes desde que llegaron, e incluso el propio Pazzini, que fue vendido en la operación Cassano para darle protagonismo a Milito (lesionado para lo que queda de temporada), toda la plantilla ha sufrido la pésima gestión del joven e inexperto Andrea Stramaccioni, con la evidente complicidad del presidente Moratti y sus asesores de mercado.
El Partido
El once probable para el domingo podría ser el siguiente, siguiendo un esquema de 4-3-1-2 con Handanović en la portería; Zanetti, J. Jesús, Chivu y Nagatomo atrás; Gargano, Cambiasso y Kuzmanović en la media, con Guarín de enganche detrás de las puntas Cassano y Palacio. En vista de las múltiples lesiones, no quedan muchas alternativas para el domingo y aun así sobre el papel no se ve nada mal el equipo. Por supuesto, al final depende todo de la concentración de los integrantes.

Posibles equipos. Derby della Madonnina

Por su parte el Milan podría repetir el once que derrotó al Barcelona, haciendo un par de cambios de rigor, basándose en un 4-3-3 con Abbiati bajo los palos; De Sciglio, Mexès, Zapata y Constant en defensa; Boateng en sustitución de Ambrosini trabajando en la mediana junto a Montolivo y Muntari; arriba el trío de las “crestas”con El Shaarawy, Niang y el jugador del momento en Italia: Mario Balotelli.
No obstante, no se confundan, por más que il Biscione se encuentre en horas bajas cuenta con jugadores que tienden a buscar más la verticalidad en comparación con los culés. La defensa del Diavolo sufrirá mucho más en 10 minutos del Derby que en todos los 90 minutos del partido contra el Barça, porque Allegri no saldrá a defenderse teniendo a Balotelli, buscará muchos más balones ofensivos a través de Montolivo; porque el Inter no retiene la posesión de la pelota como los catalanes y ofrecerán más oportunidades de gol al trío de bad boys rossoneri; y porque, a diferencia de la Champions donde sirve el empate en la ida, en la Serie A el duelo con el Inter es clave en la pelea por el 3er lugar que ofrece acceso a la próxima edición del máximo torneo continental.
Por todo esto podemos decir que el partido será intenso, con etapas de bastante roce y contacto físico, probablemente varias tarjetas amarillas incluso. Las defensas no serán tan cerradas y el potencial de ataque es alto, por lo que el 0-0 es improbable. Una vez más veremos al Diavolo enrojecerse de rabia frente al Biscione que el domingo será el dueño del campo, y es que no importa que pasen los años y cambien los jugadores, la rivalidad permanece en la afición.
Para el Milan será otro paso en el camino que lo lleva a un objetivo, no el del éxito, sino el de la supervivencia. Toda la temporada ha sido y seguirá siendo una prueba de madurez para una camada de nuevos jugadores que se visten con los colores que fundaron Kilpin y Edwards, y que un día vistieron Rivera, Liedholm, Nordahl, Baresi, Maldini, van Basten, Shevchenko, Inzaghi, Seedorf, Nesta y Kaká entre otros. Es bastante improbable que ganen el Scudetto y muy difícil que ganen la Champions aunque eliminen al Barça, pero lo importante es que al final de la temporada hayan aprendido la lección y los errores pagados valgan la pena, para que la temporada que viene el mundo vea la enésima aparición del Diavolo Rossonero.

Jun 1, 2009

GRAZIE CAPITANO

El estadio estaba totalmente lleno, se veía violeta por todas partes y la gente no paraba de cantar. El cielo semi-oscurecido alternando una lluvia suave con pequeños rayos de luz entre las nubes y una brisa fresca constante. El ambiente era de fiesta total y esta vez no hubo ningún imbécil que arruinara el partido, el último de Paolo Maldini.

Llegué con mi primo Tommaso y su amigo Matteo al estadio un par de horas antes del inicio. Vimos cómo se fueron llenando las gradas poco a poco con el pasar de los minutos, hasta que era yo la única mancha rossonera dentro de una marea violeta inmensa en la tribuna principal.

El cielo parece que entendió la importancia del momento y cesó la lluvia levemente, mientras ingresaban al campo unos tipos vestidos de pantalones cortos y camisetas blancas: el Milan salía a hacer el calentamiento pre-partido. Disfrutamos las últimas carreras de estiramiento de Paolo, siempre solitario y concentrado en sus propios pensamientos, mientras Seedorf y Kaká se divertían con el balón, al igual que el resto del equipo.

(abajo: el Milan calienta antes del juego, mientras Seedorf y Kaká se exhiben)

La Fiorentina entró luego al campo y el estadio explotó de aplausos y cantos mientras los jugadores respondían con aplausos de agradecimiento por el cariño del público. Los árbitros calentaban también, mientras los fotógrafos se alineaban para capturar la imagen de los hermanos Della Valle, propietarios de la Fiore, en el palco.

Cuando los equipos entraron al túnel para prepararse al juego ya el estadio estaba lleno. La marea viola era impresionante, la pizarra electrónica anunciando los nombres de los 22 protagonistas junto a los que estarían sentados en la banca, mientras todo el estadio gritaba al unísono el nombre de cada integrante viola. Más de 50 mil almas cantando todos juntos al ritmo de “Oh Fiorentina”, cuando entran puntuales al campo los dos equipos, liderados por sus respectivos capitanes: Sebastien Frey y Paolo Maldini.

Frey había pedido al presidente del club justamente tener el honor de ser capitán ese día y poder saludar por última vez al gran Paolo. En el momento del saludo, mientras Maldini intercambia banderines con Frey y se sortean el campo y el balón, todo el estadio empieza a aplaudir y se escuchan por todas partes los gritos “Grande Paolo”. Esto es un homenaje, de parte de ambos equipos, seguidores y rivales, sin importar el color (una lección para los idiotas descerebrados ultras de la Curva Sud en San Siro), porque “il capitano” representa lo mejor del deporte rey: fidelidad, excelencia, respeto y nobleza.

(arriba: el Franchi, completamente lleno, recibe a los equipos y aplaude a Paolo)

El partido en sí fue sencillo. La Fiorentina presionó al Milan durante los primeros 20 minutos pero nunca encontró la portería a causa de su mala puntería. El Milan jugaba con calma y sin mucho empeño, aunque se vieron algunas pocas jugadas interesantes. Ancelotti movió los ánimos como de costumbre en el intervalo y el segundo tiempo fue más interesante. Sin modificar módulo, simplemente con dar un par de consejos y algún reproche, consiguió que su equipo aprovechara mejor los espacios que dejaba la Fiore por las bandas.

El pobre Prandelli no tenía ningún recurso en la banca para cambiar el curso del juego, ya que Gilardino jugaba muy solo en el ataque de su 4-2-3-1. Lo único que pudo hacer luego de recibir el gol de Kaká, en el minuto 55, fue cambiar a Jovetic por Jorgensen y a Vargas por Gobbi, pero manteniendo el mismo esquema. El ingreso de Pato por Pippo fue un claro llamado a jugar de contragolpe, y el resultado fue la escapada de Kaká que le dio el pase perfecto a su compatriota para el 2-0 en el minuto 76.

El público entendió que no había mucho por hacer y siguió cantando, mostrando incluso un mensaje desde la Curva Fiesole agradeciendo por la buena temporada y el ingreso a Champions, mientras se escuchaba el canto “Grazie ragazzi”. A pesar de perder el juego 2-0 sin remedio, el público de Firenze sabe reconocer verdaderamente el esfuerzo y el buen trabajo de su equipo, y cantaban cada vez que recibieron goles en lugar de silbar. Después de lo que he visto, la Curva Fiesole del Franchi es, junto a la Curva Sud del Olimpico di Roma (fanáticos de la AS Roma) un ejemplo para el resto del mundo.

El reloj marcaba el minuto 89 y el juego estaba ya decidido, 2-0 para el visitante, cuando Paolo Maldini se dirigió de repente al banco y fue a abrazar a Carlo Ancelotti, dejando a su equipo con 10. El árbitro entendió que el descuento era algo innecesario, al igual que el resto de los jugadores, incluidos los de la Fiore, por lo que Rizzoli hizo lo lógico y pitó el fin de un juego, una temporada, y una carrera. Todo el estadio empezó a aplaudir sin cesar y de nuevo se escucharon los gritos de “Grande Paolo”, mientras Maldini saludaba con un abrazo a todos sus compañeros, saludaba al estadio completo que lo aclamaba y sonreía.

(arriba: La esposa de Paolo, Adriana, con la bufanda en honor al capitán durante su último juego en San Siro, el 24/05/09)

(abajo: el público de San Siro muestra tributo al Capitano con la bufanda, coreando su nombre e incluso pidiendo que lo clonen)

Se terminaba la temporada del Calcio italiano de Serie A, con el Inter campeón del Scudetto y Zlatan Ibrahimovic máximo goleador con 25 tantos. En el Stadio Giuseppe Meazza de San Siro, Milano, el público fue testigo del último juego profesional en la carrera de Luis Figo, portugués ganador del Ballon d’Or 2000, que recibía el saludo y el cariño de sus compañeros y aficionados. Lo mismo sucedía en el Stadio Olimpico di Torino, donde también colgaba los botines el checo Pavel Nedved, ganador del Ballon d’Or 2003.

Así, el fútbol dice adiós a dos magníficos jugadores, mientras yo vi los últimos balones que tocó un jugador para el cual me es difícil encontrar el adjetivo calificativo adecuado. Díganme ustedes, cómo se califica una carrera de 25 años en el mismo club, siempre en el máximo nivel del torneo más difícil del mundo; calidad, constancia y liderazgo en cada uno de sus partidos, siendo capitán durante los últimos 11 años; noble y leal frente a sus rivales, sin faltar el respeto a ninguno, ganando así su reconocimiento; ganador del Ballon de Bronze en 1994 y 2003 (significa el 3er puesto en la votación del Ballon d’Or) y poseedor de una cantidad infinita de récords, incluyendo el de mayor cantidad de presencias en la historia del club AC Milan, la Serie A italiana y la selección nacional Azzurra...

(abajo: el debut de Paolo contra el Udinese, hace 25 años)

Una carrera que comenzó el 20 de enero de 1985 en el Stadio Friuli, jugando contra el Udinese con solo 16 años, y lo vio retirarse ayer 31 de mayo del 2009, jugando en el Artemio Franchi contra la Fiorentina con casi 41 años. El número 3 de su camiseta queda oficialmente retirado del club y ahora pertenece eternamente a su apellido Maldini, por lo que podrá ser usado solamente por uno de sus hijos, Cristian o Daniel. Les voy a dejar un resumen en números de la carrera de Paolo, incluyendo todos sus logros y meritos, así como los récords que posee hasta hoy.

TÍTULOS:

- Scudetto (7): 1988, 1992, 1993, 1994, 1996, 1999, 2004

- Supercoppa italiana (5): 1988, 1992, 1993, 1994, 2004

- Coppa Italia (1): 2003

- UEFA Champions League (5): 1989, 1990, 1994, 2003, 2007

- UEFA Super Cup (5): 1989, 1990, 1994, 2004, 2007

- Intercontinental Cup (2): 1989, 1990

- World Club Cup (1): 2007

RÉCORDS INDIVIDUALES (aún vigentes):

- Mayor número de partidos en Serie A: 647

- Mayor número de partidos con la camiseta del Milan: 902

- Mayor número de Derbis jugados Milan-Inter: 56

- Mayor número de partidos oficiales UEFA con un club: 174

- Gol más veloz en una final de UEFA Champions League: “52 (25/05/2005)

- Mayor número de finales UEFA Champions League: 5 (junto a Francisco Gento)

- Mayor número de partidos con la Azzurra: 126

- Mayor número de minutos jugados en la Copa del Mundo FIFA: 2.216

Ahora, luego del homenaje a Paolo, podré continuar (aunque con nostalgia) con la actualidad futbolística del mundo. La semana que viene no habrá partidos para comentar, pero empieza el mercado de verano en el fútbol. Hoy recibí un comentario de un viejo amigo, Alejandro Salas, quien me pidió que escribiera algo sobre Kaká, Leonardo, Pellegrini y el Madrid.

(abajo: un tributo al último juego de Paolo, hecho por algún fan en YouTube)

Ahora que no hay partidos para ver, los fanáticos se desesperan y buscan leer cualquier cosa que hable de sus jugadores o equipos favoritos. Pues esta es la época donde los que escribimos sobre fútbol nos cargamos de la mayor responsabilidad, y ahora es que hay tela para cortar. Hay tantas historias como las de Florentino y su Madrid, Ancelotti con el Chelsea, Guardiola con su Barça, Leonardo con el Milan, la Juve con Ferrara o Conte, Cristiano y su Manchester... esto apenas acaba de empezar. El show debe continuar, ¡No se lo pierdan!