El premio conocido como Ballon
d’Or fue el más prestigioso del planeta durante medio siglo, pero Joseph
Blatter logró transformarlo en una payasada mediática. Permítame explicarle,
querido lector, lo que sucedió.
Joseph Blatter mancha todo lo que toca, y en 2010 le llegó el turno al Ballon d'Or (Foto: Getty Images) |
Empecemos por el principio. En 1956, un periodista llamado
Gabriel Hanot, escritor de la revista parisina France Football, decidió crear
un premio al mejor jugador europeo del año. El ganador es homenajeado con la
portada del mes de diciembre y recibe una estatuilla de oro en forma de balón
incrustado en piedra. El nombre del premio es conocido por todo el mundo como Ballon
d’Or.
El periodismo francés era entonces (y lo sigue siendo) uno de
los más respetados de todo el continente, muy profesionales en su labor a
diferencia de otros países donde la propaganda y el amarillismo reinaban. Hanot,
quien era además editor de L’Equipe, el diario deportivo más importante de
Francia, propuso a finales de los 40 crear un torneo entre los mejores clubes
de toda Europa, y en 1955 esa idea se transformó en la primera edición de lo
que hoy conocemos como UEFA Champions League.
La creación del Ballon
d’Or en 1956 está directamente relacionada con la Champions League (se
llamaba en aquel entonces Copa de Campeones) pues cada año los periodistas
podían observar en aquel torneo a los mejores jugadores de Europa. Los
campeones de cada país se enfrentaban entre ellos para determinar quién
reinaría en el viejo continente, y los candidatos al premio eran elegidos por
los periodistas de la revista durante el otoño cuando había concluido la
temporada completa, incluido el mundial o la Eurocopa de turno que
tradicionalmente se juega en verano, para luego anunciar al ganador la primera
semana de diciembre.
Con el tiempo, el premio ganó prestigio entre la comunidad
futbolera y se transformó en tradición. Sin embargo, la aparición de magníficos
futbolistas sudamericanos en clubes europeos hizo entender a los periodistas
que no podían seguir ignorando la realidad y debían modificar los criterios
usados para evaluar a los ganadores, por lo que en 1995 se tomó la decisión de
premiar al mejor futbolista de un club europeo sin importar su nacionalidad.
Curiosamente, ese año se hizo historia cuando George Weah, un liberiano del PSG
levantó el trofeo, siendo el primer africano y el primer no-europeo en ganarlo.
Este criterio fue la razón principal por la que Maradona o Pelé nunca pudieron
ganar el Ballon d’Or.
George Weah, Ballon d'Or 1995 (Foto: www.francefootball.fr) |
Considerando que los mejores jugadores sudamericanos tienden a
emigrar a Europa en busca de mejores sueldos y mayores retos deportivo, es
común considerar al detentor del trofeo como “el mejor jugador del mundo”. Sin
embargo, ese título debe ser renovado
cada año del mismo modo que se renueva una licencia cualquiera, completando
los requisitos. Por eso es tan importante que el criterio sea premiar al mejor
del año futbolístico. La FIFA creó su versión del premio al mejor jugador del
mundo en 1992, el FIFA World Player, pero en la votación participan los capitanes
y seleccionadores nacionales de todos los países.
En 2007, la revista France Football decidió modificar nuevamente
las reglas del premio al incluir en la votación a colegas periodistas de
numerosos países. Aquella decisión fue el principio del fin, que llegaría en
2010 cuando la FIFA se asoció con la revista parisina para fusionar ambos
premios en uno solo: se creó el FIFA
Ballon d’Or. Los periodistas del mundo junto a los capitanes y
seleccionadores nacionales participarían en la votación del mejor jugador del
mundo, premio que sería entregado en enero de cada año durante una gala llena
de lujo y glamour, con plena cobertura mediática, todo un show. El premio que tanto prestigio ganó durante
50 gloriosos años había desaparecido, arruinado por Josep Blatter.
Mi crítica principal a la incursión de la FIFA en esta
premiación es que se cambia el
periodismo por el marketing. Blatter ha encontrado formas geniales de
expandir el deporte rey por el mundo pues ha llevado la Nº5 a los lugares más
recónditos del planeta y ha aumentado exponencialmente los ingresos de todos
los involucrados con más partidos televisados en más países. El problema es que
a este sujeto le importa poco o nada si el deporte sale perjudicado, es un
hombre de negocios, pero no un periodista.
Permitirle a jugadores y entrenadores votar sobre quién ha sido
el mejor jugador del año es como pedirle a un ciego su opinión sobre una
pintura. No saben de lo que hablan. Podrá sonar extraño pero es cierto. Sigamos
una lógica simple: Un fin de semana cualquiera, yo puedo ver fácilmente entre 4
y 6 partidos de fútbol por TV, con repeticiones, cámara lenta y apoyo
interactivo de internet al alcance de mis dedos. En el mismo tiempo, el capitán
de una selección se encuentra jugando el partido del sábado con su club, y
quizás logre ver uno o dos partidos el domingo si el entrenador les permite ir
a casa ya que a veces no hay tiempo que perder, especialmente cuando hay que
tomar un avión para jugar en 3 días un encuentro de Champions League, Libertadores
de América o incluso un partido de selección en otro continente.
En un año soy capaz de ver alrededor de 500 partidos por TV. Mi
pregunta es, ¿en qué momento de sus vidas pueden los capitanes de selecciones
ver 500 partidos para evaluar el rendimiento de los mejores jugadores del
mundo? ¡Nunca! Los jugadores están muy ocupados haciendo su trabajo, que es
entrenar y seguir las órdenes del entrenador para el partido. No se les paga
para pensar o ver vídeos, se les paga para correr, brincar, patear, descansar,
entrenar y volver a correr.
Luego tenemos a los seleccionadores. Seguro que ellos ven
bastantes partidos durante el año, ¿verdad? Tampoco. Ven los suficientes para
evaluar a los jugadores de la nación que les interesa porque son
"seleccionadores" y deben “seleccionar”. Tendrán un equipo de trabajo
que analiza los rivales previo a los partidos en un mundial, pero jamás podrán
ver todos los partidos de cada jornada en las ligas más importantes del mundo,
tanto así como para evaluar a los mejores jugadores.
Lionel Messi, Ballon d'Or 2010 (Foto: Fabrice Coffrini) |
El trabajo del periodista es justamente ver un partido, otro
partido, otro partido, muchos partidos y todos los partidos para comentarlos,
narrarlos y analizarlos. Son los periodistas franceses que decidieron entregar
ese premio los que realmente merecen votar al ganador, nadie más. El Ballon d'Or es el premio más prestigioso
del planeta fútbol a nivel individual porque reconoce al jugador cuyo esfuerzo
tuvo mayor relevancia en el éxito colectivo de su equipo. Atención, la palabra
éxito está involucrada porque de nada
sirve jugar bien si el equipo no se beneficia. Por lo menos se debe llegar
a las instancias finales para ser reconocido, pues es el fruto de una temporada
y un torneo, no un partido, lo que se evalúa.
Dicho esto, una vez que la FIFA mete la mano transforma el Ballon d'Or en el premio del “Jugador
Más Popular” como si fuera un reality show. ¿Cuál fue el mejor jugador del año? Ante esa pregunta, el
seleccionador de Argentina responderá "Messi,
sin duda”. Si voto es para él aunque el equipo de la Pulga no ganara más
que una Liga (la española, que vale 2 centavos) en 2010 mientras su club cayó
derrotado en semis de Champions y su selección goleada en 1/4 del mundial pasado.
Aquel año, cuando Xavi e Iniesta aportaron lo mismo o más que el
argentino tanto en Liga como en Champions, además trajeron la copa del mundo a
España. Por si fuera poco, Diego Milito anotó goles importantes todo el año, en
el Inter y en la selección Argentina, obteniendo mejores resultados que el
propio Messi. Finalmente, Wesley Sneijder llevó a su selección a la final del
mundial luego de ser la columna del Triplete del Internazionale, eliminando
justamente al Barça de Messi. Pero claro, ¿quién diablos conoce a Sneijder?
Preguntémosle al seleccionador de Guatemala si vio más partidos de la temporada
de la Liga española o de la Serie A, donde Sneijder brilló también.
Luego de 4 años seguidos otorgando el premio al argentino del FC
Barcelona, este año se ha creado una campaña impresionante para que el ganador
sea Cristiano Ronaldo. No hay duda que el portugués ha hecho mucho por su
selección anotando muchos goles, especialmente los 4 de la eliminatoria ante
Suecia, pero el mismo criterio se puede utilizar para evaluar lo que hizo
Lewandowski ante el Real Madrid en semifinales de Champions, considerando que era más difícil anotarle 4 al Madrid que a
la selección de Suecia. Messi no fue capaz de hacer la diferencia tampoco y
su equipo cayó estruendosamente, también en semifinales, ante los pases de
Ribéry y los goles de Robben y Müller. Sin embargo, Ribéry fue último en la
votación mientras que Lewandowski, Müller y Robben ni siquiera estuvieron entre
los 3 finalistas.
Un dato que ilustra perfectamente la payasada
de la FIFA está en el escrutinio de la votación, que no es
secreta. Según los datos de la FIFA, en 2010 los votos de los periodistas
favorecían a Sneijder, mientras los del 2013 a Ribéry, pero eventualmente los
seleccionadores y capitanes (que duplican a los periodistas en cantidad)
inclinaron la balanza a favor de los eventuales ganadores, Messi y Cristiano.
Pregúntale a un periodista y te hará un análisis detallado de los méritos de su
candidato. Pregúntale a Del Bosque y te dirá que votó a Xavi e Iniesta por
encima de Lewandowski y Müller aunque no hayan tenido su mejor año. Sobran las
palabras.
Cristiano es un ganador digno porque su año 2013 ha sido
fabuloso, así lo cuenta mi colega Javier Ferrer (@disparatedejavi) en su artículo de opinión,
pero según los criterios originales quien más aportó al éxito del club debió
ser un jugador del Bayern München o del Borussia Dortmund. Bajo esos criterio, Messi nunca debió ganar 4 balones dorados
y los premios debieron ser repartidos de la siguiente manera: Xavi Hernández
2009; Wesley Sneijder 2010; Lionel Messi 2011; Andrés Iniesta 2012; Frank
Ribéry 2013. Afortunadamente existe gente en el mundo con criterio y suficiente
poder para hacer algo al respecto. Michel Platini, presidente de la UEFA y único
ganador del Ballon d’Or tres años
consecutivos (1983-1984-1985) decidió crear en 2011 un premio oficial que
conserva los antiguos criterios del original, donde exclusivamente los
periodistas acreditados por la UEFA pueden votar al mejor jugador de Europa cada
año en la ceremonia previa al inicio de la temporada, la UEFA Super Cup. No es
casualidad que los ganadores hayan sido justamente Messi (2011), Iniesta (2012)
y Ribéry (2013).
Cristiano Ronaldo, Ballon d'Or 2013, junto a Florentino. Primer jugador de oro creado por el Madrid en medio siglo (Foto: Getty Images) |
El premio conocido como Ballon d’Or murió en 2010, lo asesinó
la FIFA. Pero de sus cenizas nació en 2011 un digno sucesor a quien Platini
nombró UEFA Best Player in Europe Award.
Es muy temprano aun y el premio de Platini sigue viviendo bajo la sombra de su
famoso hermano mayor, pero es sólo cuestión de tiempo hasta que el mundo vuelva
a cambiar y los futbolistas no sueñen con el FIFA Ballon d’Or sino con la gala de la UEFA, el premio de los
periodistas. Que ruede la pelota.
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